jueves, 29 de julio de 2010

Queridos Reyes Magos:

Es muy feo, pero he de reconocer anonimamente que hoy he soñado que me tiraba una chica del trabajo. Ya sabes cual.... esa bajita que habla poco y está donde el fax. Yo estoy casado, bueno en el sueño no... o al menos no tenía esa típica sensación de estar haciendo algo malo mientras la subía a la mesa, coma, le bajaba las bragas y miraba nerviosamente a un lado y otro mientras me la follaba.

Hasta hoy nunca había pensado en esa chica como algo más que parte del mobiliario a juego que tiene la oficina. Por alguna razón, en el sueño tenía que ir donde estaba ella a hacer fotocopias o a preguntar algo sobre fotocopias... El argumento ahora que lo pienso es realmente de película porno de bajo presupuesto. El caso es que en el sueño no había nadie porque era sábado... es extraño porque ahora que lo pienso creo que no he trabajado un sábado en toda mi vida ni soñando.


Aclarar antes de nada que ella no es mi tipo de chica... pero en este sueño en concreto hablabamos y había un abundante flujo de información entre emisor y receptor.

Si me preguntas, no sé exactamente que me estaba contando porque a medida que pasa el día el recuerdo y la sensación se va difuminando. Desaparece y se vuelve extremadamente extraño.

Si me esfuerzo mucho creo que yo bebía café y ella comentaba que prefería té helado, tambien me enseñaba fotos de la casa de sus padres en la playa. Recuerdo que yo la miraba de arriba a abajo mientras hablaba. Ella era mucho más bajita que yo... de lo que estoy seguro es que llevaba blusa y falda.

Recuerdo también claramente soñar aburrirme escuchandola, bostezando fuera y dentro del sueño. Era una conversación soporífera... la típica conversación de tren con gente que conoces de vista o hace 6 años que no ves... la típica conversación haciendo la cobertura a un colega con la amiga fea a las cuatro de la mañana.

Esa chica tan pequeñita, que rondaría los 30, no paraba de hablar y hablar... era horrible. Me empezaba a doler la cabeza y estaba empezando a perder la movilidad del lado izquierdo de mi cuerpo. Llegados a este punto, he de advertir a las posibles víctimas de mis sueños, que en ellos controlo todos y cada uno de los elementos. Soy una especie de ser omnipresente que controla forma, espacio, tiempo y movimiento. Tanto es así, que como la pobre no se callaba (y sin intermediar ni una sola palabra) no tuve mas remedio que subirla por las axilas a la mesa, le bajé las bragas hasta la rodillas, junté sus piernecitas con mi mano por los tobillos y se la metí hasta el fondo.

Recuerdo que se hizo el silencio más absoluto. Es una estudiada técnica que uso menos de lo que quisiera en la vida real por eso de ser un chico educado, de familia estructurada y con gafas. Entró entero: era un silencio exquisito y placentero... solo escuchaba como aumentaba su respiración y sus latidos. Nuestra simbiosis dialéctica se volvió algo perfecto.

Tras este inesperado interés común hablamos un rato sin decirnos nada ¿quien me iba a decir que esa chica tan aburrida escondia en su vulva un delicioso manjar del cielo? Tapé sus labios con mis dedos para no estropear el momento. Una vez acorralada, saqué mi polla y con la punta acaricié dulcemente la curva de sus nalgas. Me miraba con intención de no poner límite al animal que la callaba. Tras el maravilloso silencio fueron apareciendo el hambre y el ruido, la vulgaridad... mordiscos de saliva sin vernos las caras. Borrosamente recuerdo usar su diminuta blusa para atarle las manos detras de la espalda, escupirla en la boca, meter mis dedos bajo su lengua hasta que con sus ojos llorosos tosía y se atragantaba.

De repente sonó el despertador y entonces me desperté.

Hoy me he cruzado con ella y al natural es más bajita, estaba despeinada y parecía malhumorada... creo que no pasó buena noche porque parecía enfadada. Esperando tomar café, la he saludado con una sonrisa profident pero no ha dicho nada.

Juraría que se lo traga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario